It hurts.

Dicen que a través de las palabras, el dolor se hace más tangible. Que podemos mirarlo como a una criatura oscura. Tanto más ajena a nosotros cuanto más cerca la sentimos. Si uno de estos pequeños granitos enferma, el resto del organismo enferma también. Pero yo siempre he creído que el dolor que no encuentra palabras para ser expresado es el más cruel, más hondo… el más injusto.

sábado, 8 de enero de 2011

Me encantaría tener el reloj del tiempo en mis manos; no uno común, sino el que todo lo cambia y lo controla, el que quita pero desgraciadamente no da. Me encantaríavolver allá, oler el césped en el que estaba, la voz lejana de la prueba, las personas, los nervios, el nudo en la garganta y los gritos desgarradores; la sensación inigualable de que todo el mundo te entendía, que nadie te ponía peros ni te miraba mal por gustarte algo de esa manera tan delicada, la sensación de que todo el mundo era tu amigo, de que si necesitabas a alguien con quien hablar todos tenían boca dispuesta para ello, y si necesitabas que te agarraran de la mano y gritaran contigo también tenías con quien hacerlo. Los nervios previos, el telón negro que cubría la maravilla de muchas vistas, la aparición de Saki discretamente mientras todo se estaba preparando; los coreos del sagrado nombre antes de que todo empezara, la compañera de butaca...
...mi twin que hizo del concierto algo mucho mejor, las personas conocidas en el exterior, a muchas tal vez no volveré a verlas y a otras tendré la maravillosa suerte de que sea así. El comienzo de todo, esa música desgarradora, el sonar de los platos deGustav, la rotura de la tranquilidad y el desencadenar de gritos para Georg y Tom y finalmente, el ángelBill Kaulitz con su voz, terminando de cumplir el sueño de muchas de nostras. Sudor, saltos, gritos, lágrimas furtivas... Mil sensaciones a flor de piel, cosas que no se pueden describir si no has tenido nunca esa sensación, cosas que solo puedes saber cuando admiras y quieres de esa manera. Y, la última canción; llega la tristeza, la despedida, el momento en el que te preguntas "¿Y si no vuelvo a verles?" Y entonces el sueño en el que estabas se empieza a romper poquito a poco y te das cuenta de que nunca es suficiente cuando se admira tanto, cuando se quiere tanto y cuando 4 personas son capaces de hacerte feliz con unas notas. Miles de personas esperando ese día, haciendo planes, gastando dinero…
Pero todo valió la pena y la valdrá, porque el recuerdo de ese día aun me emociona y me hace querer regresar una y otra vez para vivirlo de nuevo. La sensación final no fue del todo agradable, sabor agridulce. Siempre queremos más, y lo que sé es quecumpliré unas cuantas promesas que hice y que me hice ese día; volveré a sentir el poder de la música en mis venas y volveré a verlesCueste lo que me cueste.

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